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Hasta Siempre Camarada Josefina

Hoy nos levantamos con la triste noticia de la muerte de Josefina Samper, camarada de la agrupación de Carabanchel. Josefina bajaba siempre a la sede con una sonrisa, debatía, militaba como cualquier militante de base, intercambiaba opiniones con todos, era uno de esos ejemplos de militancia en los que todos y todas nos miramos.

Josefina nació en la Alpujarra almeriense. Provenía de una familia obrera, su padre era minero y las condiciones de trabajo que tuvo siempre le hicieron tomar conciencia a Josefina de las explotación a la que estaba sometido y, entre otras cosas, de la dureza de sus condiciones laborales. Cuando Josefina tenía 4 años se trasladó a Orán junto con su familia. A medida que iba creciendo tenía que hacerse cargo de la casa ya que su padre seguía trabajando y su madre trabajaba limpiando casas. Josefina cuidaba a sus hermana pequeña y seguro que lo hacía con tanto cariño y tanta dulzura como a la que ella nos tenía acostumbrados, un cariño que transmitía en cada beso y en cada abrazo. A los 12 años, cuando Josefina ya estaba trabajando, da el paso para afiliarse a las JSU, Juventudes Socialistas Unificadas y dos años más tarde, ya con 14 años, Josefina se afilia al PCE.

Junto a otro grupo de militantes del PCE, Josefina repartía el periódico España Popular. Muchas familias de refugiados republicanos vivían en Orán, así que Josefina, para salvaguardar a sus compañeros y camaradas, enseñó a los niños del barrio, a tocar un tambor de latón si venía la policía, así les daría tiempo a esconder a los republicanos. Además, para sacar adelante a su familia y a muchas más familias, Josefina formó una cooperativa donde hacían zapatillas de rafia y luego se vendían.

Desde Orán luchaba contra el franquismo que estaba instaurándose en el Estado español. Formó, junto a otras mujeres, un grupo de apoyo a los inmigrantes y refugiados políticos. Gracias a las actividades realizadas en este movimiento Josefina conoció a Marcelino Camacho, con quién se casaría y quien se convertiría en compañero de vida para siempre.

Tras el indulto de Marcelino, al volver a España, decidieron venirse a vivir al barrio de Carabanchel porque sabían que Marcelino pasaría bastantes años entre los muros de la prisión, y así fue. Josefina no paró de trabajar ni de militar nunca. Con Marcelino entrando y saliendo de la cárcel de Carabanchel, Josefina se encargaba de que a los presos no les faltara de nada, organizaba grupos de mujeres para llevarles comida, ropa de abrigo…si había alguna familia que no podía permitirse llevar comida a su familiar preso, Josefina y otras mujeres se encargaban de hacer una colecta para que la familia le llevara comida y ropa y no le faltara de nada. Además, Josefina, junto a otras mujeres, creó el movimiento democrático de mujeres, germen del actual movimiento feminista.

Josefina nos ha enseñado a luchar sonriendo, a ser comunistas ejemplares y defender nuestros principios de una manera firme y solida y a cuidarnos entre nosotros. Siempre un abrazo, una palabra de cariño, de recuerdo, un apretón de manos que transmitía la ternura de una vida de lucha. Ella y Marcelino abrían su casa en Carabanchel de par en par para recibir visitas, para tomar un café y para contar anécdotas, como aquella que contaban siempre de una vez en la que la policía estaba vigilando su casa y Marcelino tuvo que ir a esconderse a una casa cercana para que no le cogieran.

Josefina, gracias por tu ejemplo, con él, seguiremos adelante.